procesión

Lo sé. Sé que es así porque tengo un pasado triste. También sé que lo bueno se siente más fuerte -y se valora de verdad- cuando hay demasiado contraste. Hay espacios en los que pienso. A veces imagino. A veces quisiera callar a todo eso que no dice ni hace, sólo destruye. La distancia espiritual encubierta en el pasado que vuelve, como cuando el agua arrastra cosas. Como los mensajes sonando en la mitad de la noche  igual que alaridos que dañan, cuando en mi cabeza soy capaz de asilar despreciables acciones. Las botellas no traen mensajes, transportan el dolor de mi…de mí…de esas partes tan mías que son imposible nombrarlas. De esos pedacitos que si fuesen tangibles los señalaríamos con el dedo, porque no hay significante que le calce. Y tal vez nunca haya, porque ¿cómo se hace para nombrar a lo sensorial? 

(monólogo interior de Esteban)



*la imagen es de FFFFOUND*




Martín venía experimentando sensaciones de lo mismo. Como espiral volvía a repetirse incansablemente en sus vueltas y formas. Había algo en él que no lo dejaba destrabarse. Y la misma maldita idea revoloteándole en la cabeza durante semanas: No es que los hombres seamos todos iguales. Las personas somos todas iguales, egoístas.

Irene no venía pasándola tan mal. Había cambiado de trabajo y el que tenía ahora era un buen simulacro, el conformismo vestido de gratificación. Ella iba a la meta, al fin, al objetivo, a la misión. Si a las personalidades pudiésemos caracterizarlas con íconos, ella sería una línea recta con la flecha hacia adelante. Y nada de andar mirando atrás. Para lo único que giraba la cabeza era para volver a Martín.

Esteban sabía que había conocido a la mujer con la que deseaba compartir el resto de su vida. Al presente lo veía como a los terrenos cuando se los empieza a marcar con hilos para luego levantar una estructura encima. Tenía los materiales, eso lo sabía, pero había algo que aún no lo dejaba construir. En el terreno todavía quedaban demasiados escombros.


*la imagen es de FFFFOUND



("Leé más libros que blogs")

“Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza…”


J.L.Borges

**La imagen es de ffffound

postcat



Si las iguanas buscan el sol de noche,
los gatos buscan la luna de día.




110



El sueño estaba compuesto como una torre formada por capas sin fin que se alzaran y se perdieran en el infinito, o bajaran en círculos perdiéndose en las entrañas de la tierra. Cuando me arrastró en sus ondas la espiral comenzó, y esa espiral era un laberinto. No había ni techo ni fondo, ni paredes ni regreso. Pero había temas que se repetían con exactitud.



Anaïs Nin, Winter of Artifice

(crossover con tallerdark)


Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago
y cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco
con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

Julio Cortázar







"Si un escritor deja de observar está acabado. Pero no tiene que observar conscientemente ni pensar de qué manera le será útil lo que ve. Quizás eso sirva al principio. Pero después, todo lo que ve va a la gran reserva de cosas que sabe o ha visto. Si es que de algo sirve saberlo, puedo decir que siempre trato de escribir según el principio del iceberg: siete octavas partes bajo el agua por cada parte que se ve. Lo que uno sabe puede esconderse para dar más fuerza a la parte del iceberg que asoma".


Ernest Hemingway
LA LITERATURA Y EL ARTE DE ESCRIBIR

(Texto publicado originalmente en París Review, 1958, en una entrevista concedida a George Plimpton y reproducido en la revista Crisis número 15, julio de 1974.)


**a la imagen la saqué de FFFFOUND

alquimia


los ojos son puertas para entrar

Vengo de momentos congelados, donde un hoy era igual que un ayer, donde levantarse dolía. Ahí donde las luces son puntos rasgando el vacío que genera un cielo, imanes pegados a la heladera, broches lastimeros clavando el pecho.

Si doy vuelta de página, nos veo enroscados en espinas porque sólo sangramos en la interrupción de nuestras sincronías. El pozo que existe entre tus espacios y los míos, entre mis tiempos y los tuyos. Las figuras son monocromáticas porque a los colores los llevo por dentro, como a la angustia. Escribo al futuro en sueños y guardo al presente en cajas de zapatos, mis formas de engañar al tiempo. Como cuando hago desaparecer a las imágenes que no me gustan, las borro, las omito, y al volver, me revuelven.

Y mientras todo ese universo gira, las gotas de la cocina tiemblan igual que los semáforos de aquella esquina. Y sólo cuando la tierra rota disimuladamente se repiten las mismas canciones sin pasado. Y si ha sido, es sólo nuestro.

Como las sombras de rasgos perfectos adheridas a tu cara, a tus manos abriéndome puertas en alguna mesa. Como los números que se desvanecen mientras las agujas se chocan afónicamente. Como los besos que brotan debajo de algún pez en blanco y negro, entre cactus de luz y estampas de papel barrilete. Como la rayuela que dibujo en la pared y traslado en coordenadas hacia el piso, hacia la almohada, donde tus ojos ven lo que siento.

aforismos baratos en formato microblogging

*Cuando uno deja de mirarse el ombligo empieza a juzgar el comportamiento de los demás.

*Borrar es un síntoma.

*Decir algo y pedir que no se reproduzca es no hacerse cargo de lo que se dice.

*Juzgar a otro lleva su tiempo. Juzgarse a uno mismo lleva el doble.
Borrar es Quemar - Contra la desaparición de hedeggeriana.com.ar y jacquesderrida.com.ar

display

Hay personas que saben hacer desastres con el corazón ajeno, esas que lo trituran hasta dejarlo hecho papel picado.

Después están las que agarran esos restos y arman guirnaldas, rellenan piñatas, inflan globos. Son esas que prometen buenas bandas sonoras pero terminan siendo sólo ruido.

También están los que viven hacia adentro, inmutables, cerrados, impávidos ante cualquier paso del viento. Son esos mismos que se quedan peinados, fijos, duritos como si tuviesen un palo sosteniéndolos desde la espalda, acartonados en sus sillas, sofocados en corbatas con nudos perfectos, en camisas de botones que asfixian. Las personas simétricas, higiénicas, temerosas ante la mutación de las estructuras, víctimas del pánico a los cambios y a las pérdidas.

Después están esos que andan por la vida como si fuesen seres superiores, anatomías supradesarrolladas intelectual y emocionalmente. No sólo que lo creen, están convencidos de eso y son tan buenos demagogos que terminan persuadiendo al resto de que en verdad es así. Son los que se mienten a sí mismos y ven la versión distorsionada de los hechos. Su recorte es como mirar desde un caleidoscopio pero sin tanta magia. Esos de vidas como fábulas llenas de mitos delirantes. Ni siquiera logran enterarse de la moraleja cuando llega el final.

soliloquio del solterón

por Roberto Arlt

Me miro el dedo gordo del pie, y gozo.Gozo porque nadie me molesta. Igual que una tortuga, a la mañana, saco la cabeza debajo la caparazón de mis colchas y me digo, sabrosa­mente, moviendo el dedo gordo del pie: -Nadie me molesta. Vivo solo, tranquilo y gordo como un archi­preste glotón.
Mi camita es honesta, de una plaza y gracias. Podría usarla sin repa­ro ninguno el Papa o el arzobispo.
A las ocho de la mañana entra a mi cuarto la patrona de la pensión, una señora gorda, sosegada y maternal. Me da dos palmaditas en la es­palda y me pone junto al velador la taza de café con leche y pan con man­teca. Mi patrona me respeta y considera. Mi patrona tiene un loro que dice: "¡Ajuá! ¿Te fuiste? Que te vaya bien", y el loro y la patrona me consuelan de que la vida sea ingrata para otros, que tienen mujer y, ade­más de mujer, una caterva de hijos.
Soy dulcemente egoísta y no me parece mal. Trabajo lo indispensable para vivir, sin tener que gorrear a nadie, y soy pacífico, tímido y solitario. No creo en los hombres, y menos en las mujeres, mas esta convicción no me impide buscar a veces el trato de ellas, porque la experiencia se afina en su roce, y además no hay mujer, por mala que sea, que no nos haga indirectamente algún bien.
Me gustan las muchachitas que se ganan la vida. Son las únicas mu­jeres que provocan en mí un respeto extraordinario, a pesar de que no siempre son un encanto. Pero me gustan porque afirman un sentimiento de independencia, que es el sentido interior que rige mi vida.
Más me gustan todavía las mujeres que no se pintan. Las que se la­van la cara, y con el cabello húmedo, salen a la calle, causando una sen­sación de limpieza interior y exterior que haría que uno, sin escrúpulos de ninguna clase, les besara encantado los pies.
No me gustan los chicos, sino excepcionalmente. En todo chiquillo, casi siempre se descubren fisonómicamente los rastros de las pillerías de los padres, de manera que sólo me agradan a la distancia y cuando pienso artificialmente con el pensamiento de los demás que coinciden en decir: "¡Qué chicos, son un encanto!", aunque es mentira.
Me baño todos los días en invierno y verano. Tener el cuerpo limpio me parece que es el comienzo de la higiene mental.
Creo en el amor cuando estoy triste, cuando estoy contento miro a ciertas mujeres como si fueran mis hermanas, y me agradaría tener el po­der de hacerlas felices, aunque no se me oculta que tal pensamiento es un disparate, pues si es imposible que un hombre haga feliz a una sola mujer, menos todavía a todas.
He tenido varias novias, y en ellas descubrí únicamente el interés de casarse, cierto es que dijeron quererme, pero luego quisieron también a otros, lo cual demuestra que la naturaleza humana es sumamente inesta­ble, aunque sus actos quieran inspirarse en sentimientos eternos. Y por eso no me casé con ninguna.
Personas que me conocen poco dicen que soy un cínico; en verdad, soy un hombre tímido y tranquilo, que en vez de atenerse a las aparien­cias busca la verdad, porque la verdad puede ser la única guía del vivir honrado.
Mucha gente ha tratado de convencerme de que formara un ho­gar; al final descubrí que ellos serían muy felices si pudieran no tener hogar.
Soy servicial en la medida de lo posible y cuando mi egoísmo no se resiente mucho, aunque me he dado cuenta que el alma de los hombres está constituida de tal manera, que más pronto olvidan el bien que se les ha hecho que el mal que no se les causó.
Como todos los seres humanos he localizado muchas mezquindades en mí y más me agradaría no tener ninguna, mas al final me he convenci­do que un hombre sin defectos sería inaguantable, porque jamás le daría motivo a sus prójimos para hablar mal de él, y lo único que nunca se le perdona a un hombre, es su perfección.
Hay días que me despierto con un sentimiento de dulzura florecien­do en mi corazón. Entonces me hago escrupulosamente el nudo de la cor­bata y salgo a la calle, y miro amorosamente las curvas de las mujeres. Y doy las gracias a Dios por haber fabricado un bicho tan lindo, que con su sola presencia nos enternece los sentidos y nos hace olvidar todo lo que hemos aprendido a costa del dolor.
Si estoy de buen humor, compro un diario y me entero de lo que pasa en el mundo, y siempre me convenzo de que es inútil que pro­grese la ciencia de los hombres si continúan manteniendo duro y agrio su corazón como era el corazón de los seres humanos hace mil años.
Al anochecer vuelvo a mi cuartujo de cenobita, y mientras espero que la sirvienta -una chica muy bruta y muy irritable- ponga la mesa, "sotto voce" canturreo Una furtiva lágrima, o sino Addio del passato o Bei giorni ridenti... Y mi corazón se anega de una paz maravillosa, y no me arrepiento de haber nacido.
No tengo parientes, y como respeto la belleza y detesto la des­composición, me he inscripto en la sociedad de cremaciones para que el día que yo muera el fuego me consuma y quede de mí, como úni­co rastro de mi limpio paso sobre la tierra, unas puras cenizas.

seguí embobada...


...a belu...

(Sé lo que dirían teóricos de la arquitectura de la información y la redacción digital: este texto es largo para leer en pantalla, lo siento, al que le moleste que se compre un libro, no saben lo bien que hacen).


Mundos posibles

Venía en eso de construir castillos en el aire, haciendo recortes del viento y nada que se asemejase con la realidad. Siempre tuve dificultad de apoyar los pies en la tierra (ahora entiendo que no me pasa por tener el arco muy pronunciado).

Realidades virtuales

Mi abuela se hace Facebook y ni ella sabe para qué lo tiene. Yo no tengo, pero existe gente sin vida dando vuelta por la red que se ha tomado el trabajo de hacerse uno con mi nombre y apellido y elegir una hermosa foto de un gato quinceañero para el perfil. Debo dar explicaciones de por qué no me lo hice aun -y seguramente no me lo haré- porque, según una amiga, si no estás en FB estás afuera del mundo…entonces me entero que el mundo es más chico de lo que creía. No sé ya qué es, dónde queda, quiénes están. Me da pena saber que hay gente que pasa su cumpleaños con múltiples saludos en el Librocara pero termina el día comiendo torta con la pared.

Realidades absolutas

Mi prima me advierte por sms que siga sin caer en la realidad…pero estudio Comunicación, no puedo vivir en eterno estado de sopor. El colmo del comunicador es estar desinformado. Es mi gran paradoja, la admito. La personalidad es contradictoria, como los sueños, como las acciones y los dichos, como la vida misma. Hoy me enteré casi un día después que la selección había perdido. No miro tv, no es de rebelde, simplemente no me gusta. Me aburre, siempre encuentro algo más divertido que hacer (para mí, obviamente). Vaticiné un 2-1 en chiste. Mi premonición erró sólo por un gol. Era cantado. Y si un resultado es tan predecible no creo que valga la pena dedicarle 105 minutos de mi vida (más el alargue). Pero para algunos es mortal no enterarse que una nena mordió a un perro, que dos bicicletas chocaron, que un perro meó con forma de cristo.

Gente grande

A la gente normal le encanta hacer comentarios de gente normal y preguntas de gente normal. Un comentario normal como qué frío que hace, qué pesado que está, está pronosticado lluvia para el lunes, los comentarios de ascensor o conversaciones de taxi. No hacen falta. Nunca entendí al habla por el simple hecho de tapar el silencio, y eso que llevo años de observación participante, ya que mi abuela es doctora en “diálogos” sin sentido.

Titular

Si tuviese que hacer una nota de tapa como las que arman los diarios los domingos, publicando estadísticas como: “Cada vez hay más obesos en Argentina” o “7 de cada 10 mujeres tienen implantes mamarios”, podría decir que “Cuando uno conoce a alguien el 99,9 % de las personas pregunta: ¿Del 1 al 10? ¿Cuántos años tiene? ¿Cuánto gana?”.

Parece ser que a nadie le importara si esa persona te hace feliz, si se ríen de las mismas cosas, si te abraza…“ya que a las personas mayores les encantan los números”.

luz


...mujer cíclope...

...pez...



(las fotos las sacó fede)

ella


Es una intensísima corriente
un relámpago ser de lecho
una dona mórbida ola
un reflujo zumbo de anestesia
una rompiente ente florescente
una voraz contráctil prensil corola entreabierta
y su rocío afrodisíaco
y su carnalesencia
natal
letal
alveolo beodo de violo
es la sed de ella ella y sus vertientes lentas entremuertes que
estrellan y disgregan
aunque Dios sea su vientre
pero también es la crisálida de una inalada larva de la nada
una libélula de médula
una oruga lúbrica desnuda sólo nutrida de frotes
un chupochupo súcubo molusco
que gota a gota agota boca a boca
la mucho mucho gozo
la muy total sofoco
la toda ¡shock! tras ¡shock!
la íntegra colapso
es un hermoso síncope con foso
un ¡cross! de amor pantera al plexo trópico
un ¡knock out! técnico dichoso
si no un compuesto terrestre de líbido edén infierno
el sedimento aglutinante de un precipitado de labios
el obsesivo residuo de una solución insoluble
un mecanismo radioanímico
un terno bípedo bullente
un ¡robot! hembra electroerótico con su emisora de delirio
y espasmos lírico-dramáticos
aunque tal vez sea un espejismo
un paradigma
un eromito
una apariencia de la ausencia
una entelequia inexistente
las trenzas náyades de Ofelia
o sólo un trozo ultraporoso de realidad indubitable
una despótica materia
el paraíso hecho carne
una perdiz a la crema.


(Oliverio Girondo)


lo real


Las ficciones de mi cabeza, el mundo paralelo que armo y desarmo, los personajes que viven desordenadamente en las construcciones que invento.
Las nenas que nunca fui pero que conservo en alguna parte, la adultez garabateada, esa que aparece porque se infiltra desde afuera.
Las infinitas posibilidades de ser desde hoy hasta el martes. La costumbre de escribir porque no puedo no hacerlo, un habitus siempre diferente, la huella que me recuerda quién fui y en quién me convierto.
Las molestias que me causa lo cotidiano, la atracción inconsciente que destapo en lo surreal, la resistencia ganada a cambio de perder mis vísceras.
La lucha contra el vacío en la metáfora del balcón y lo inabordable que a veces resulta un recorte de cielo.

Ahora asomarme es tocar una estrella, espiar dibujitos animados en alguna ventana, caminar levitando, tragar el aire por más que sea espeso.
Es que venía confundiendo a lo real con otras cosas. Los objetos y sus falsas certezas. Las personas y sus promesas fútiles.
Ahora me doy cuenta que lo verdadero está parado en un cruce de calles, a unas cuadras y en una respuesta espontánea después de un ¿me entendés?

s/t

Durante la incontrolable necesidad de descifrar ciertas cosas aparece lo etéreo entre las grises siluetas que se confunden. Ir y venir trazando un camino invisible, dibujando puertas sin números, como hologramas pegados a las paredes.
No es sacar una hoja en blanco para hacer una lista…los planes son seguridades verosímiles, tarea inútil cuando se sabe que hay un final donde tachar encima.
Despertar un día sin haberse acostado y dejar de creer que la vida es un guión, una superestructura con menúes donde elegir los rellenos.
Preferir ver el paso de las horas en lugar de estar poniendo distinta arena en el mismo frasco.
La animación de lo real está inacabada pero es heterogénea con el fondo. Es figura. Es una Margarita con otro nombre, acurrucada a los pies de mi cama, en otro espacio, debajo del parqué. Hay que empujarla hacia adelante para que salga, porque para encontrar un detrás no es necesario desnudar la mente, y andar sin sorpresas igual que los que se aprenden de memoria.
Como la lluvia que moja a los cuerpos con ropa voy a humedecer los bordes con soplidos, para que de los retratos broten gestos con su magia.

balcón



«La realidad virtual corrompe, la realidad absoluta corrompe absolutamente.»

Roy Ascott, Prix Ars electronica 1995.



mirá qué lindo


“L- La forma es el quid de todo.
M- ¿Los contenidos no importan?
L- Sí, lo que pasa es que son siempre los mismos.
M- Es cierto. La historia de la humanidad es la historia de conceptos repetidos hasta el hartazgo.
L- La originalidad está en cómo se los cuenta, cómo se los vive.
M- Pero sólo imagen o sólo forma me hacen acordar a la pelotuda de mi madrastra. Y a la decadencia y superficialidad de nuestra sociedad”.

Por más que en los departamentos de cotillón todo sea muy blanco, muy radiante y muy luminoso, si conviven más de dos cuerpos, corren el riesgo de asfixiarse.

Con la tv encendida. Noche.

S-¿Y? ¿Cómo estuvo el finde? ¿Te comiste alguna minita?
A-No, está dura la calle.
L- Seguí con las narices atrás de las que hacen retiros espirituales y la vas a terminar poniendo el año que viene. Hay que comprar dentífrico…
S- Hacé la lista que mañana voy al súper.
L- Hago la lista total después me llamás mientras estás comprando porque seguro la perdés y terminás olvidándote del dentífrico y el papel higiénico, y comprás las cosas que no hacen falta…como el detergente, que ya hay. Y no compres los jabones azules, vamos a terminar con menos piel que un leproso. Parezco mamá.
A y L ríen a carcajadas.
A- Lo más triste es que te diste cuenta sola.
S- Bueno, bueno. Andá vos.
L- Dale, voy, limpio, cocino y si querés me paro en la silla y bailo con el plumero…
S- ¡Puaj!…me lo imaginé.
A- Más que imaginarme a mi hermana bailando arriba de la silla, lo que me da asco es que no bajes la tapa del inodoro.


A hace pis sentando (no, no es gay, es civilizado…es LA vergüenza de su padre, que al “descubrir” a sus nalgas in fraganti con el inodoro casi le agarra un síncope).


S- A ustedes ¿qué no les molesta? Vos tampoco te hagas la piba gourmet…
L- No me gusta cocinar. Si tengo ganas, tiempo, elementos e inspiración, lo hago.
A- Entonces esa casualidad cósmica se da una vez al mes, aproximadamente.
L-Más o menos.
S- O cuando mandás a la mierda al pibe de turno.

Frente a los ojos de L si una gota de agua cae al suelo funciona como ácido para el cerámico, necesita ser secado. El orden de los cubiertos es: tenedores, cucharas, cuchillos. S aprieta insistentemente una botella de agua vacía. No sabe hacer un café sin dejar sus dedos marcados en la heladera o en el microondas. A A el ruido de la botella lo atormenta. Desarma la mochila. Con rigor y fanatismo acomoda cada uno de los objetos que saca de ella. Se queda mirando la tv.

A- ¡Uh! Está loca esa mina.
S- ¿Por qué?
A- Escuchá cómo grita.
S- Si no gritan no las ven. Son tetas nomás.
L- Son gatos. No entiendo cómo hay tipos que se cogen a minas así.
S- Yo los entiendo perfectamente…
A- Nunca pagaría por sexo.
L- La única diferencia entre las pibitas Facebook que no saben rotar fotos y éstas, es que las pendejas no cobran.
A- Tampoco cogen.
L- Desealas y no las toqués. Mirale el lado positivo, no vas a tener cáncer de próstata… de tanto hacerte la paja.
S- Vos sí que sos delicada.

A esa frase le siguió un monólogo de S sobre sus teorías sociales- relacionales- morales, nacidas de lecturas de papers de alguna facultad dependiente del Opus Dei.
S se queja de las minas que no quieren compromiso, esas que terminan de coger y no tienen nada para decir. Pero anda tras las huellas de esos especímenes con mucha forma y poco contenido. Como los papers.

Penélope


por Bruja


Había una vez de esas en las que yo era una nena como de siete años y en mi colegio se sorteaba una muñeca rayito de sol. Era lindísima: pelirroja con dos trenzas y tenía un vestido azul con unos voladitos de tul celeste. Yo la imaginaba mía y quería ponerle Penélope.Por favor por favor por favor, quiero ganármela, pensaba. Me la merezco. Me porto bien en casa, hago los deberes, tiendo la cama y no digo malas palabras... Nunca dije malas palabras. Las escritoras dicen pija pero yo no puedo. Otro motivo por el cual nunca jamás podría ser escritora.
Bueno, se la ganó Marcela Trillini. Putamadre. El papá era director en el Don Bosco y tenían un montón de guita. Me agarró mucha bronca, y como me suele suceder cuando me enfurezco, me puse a llorar y a patear una macetita con geranios rojos y me salió decir que Dios no existía. Justo pasaba por ahí una monja que me pescó en medio del arrebato, me agarró de la oreja y me dejó sin salir al recreo escribiendo en el cuaderno“Dios es infinito y espiritual. Él no tiene cuerpo como nosotros. Nadie es tan bueno y tan poderoso como Él. Dios es amor.” Nunca me gané nada, ahora que lo pienso. De ese tiempo a esta parte es que tengo una relación de lo más infructuosa con la suerte. Pero no sé a qué viene este pensamiento… ¡Ah! Sí. Viene a que estoy cansada de laburar. Quiero tirarme en una hamaca paraguaya a fumar marihuana. Basta. Estoy harta de que todo me cueste un huevo. Vos también. Todo.
Una amiga me dice “basta de bastas, Bruja”. Ojalá pudiera. Yo, como Penélope, tejo y destejo.Hamaco mis propósitos, los dejo inconsistir, a unos por poco y a otros por nada. Así despacito es como se van desagregando mis sueños. Eso es por si pensabas que mis disgresiones eran de jugando. No tengo paciencia, pero fiel a mi oficio, no dejo de planificar con la esperanza de un buen día levantarme y no esperar ni una sola cosa más, ni siquiera una tostada con manteca. Igual un poco de razón tenés, es cierto que nada me conforma. Tengo la manía de ver al amor como un proyecto de macro. Escala uno en un millón. Pero ojo que yo supe estar con chabones que pensaban la vida en dos dígitos. Leíamos La voluntad y llorábamos con Garage olimpo. Y son lindos los pibes que lloran. Dan ganas de taparlos de noche y soplarles besos en la espalda. Ahora es muy difícil todo. Muy pop. Ni llorar se puede, ni hacer puchero. Estamos compitiendo a ver quién es más indolente. Y nadie quiere ponerle el apellido a este fracaso. Para colmo venís vos, pibe, y a esta altura de la soirée me querés cobrar la seña del envase... ¿Qué puedo hacer? Si querés me disfrazo de turco y te vendo una sábana para que te escondas debajo. Así dejo de verte en todos lados.Y bueno, al fin y al cabo si no me querés será como la muñeca perdida. A otra cosa mariposa. Voy a putear y a tirarle patadas al geranio pero me la voy a bancar como una lady (aunque tengo sesenta razones para que te enamores de mí. Y las acaricio y las rezo como las cuentas de un rosario...) No importa. Y no me va a importar, te lo juro desde mi rincón más vasco. Voy a arrancar la hoja y empezar a escribir de nuevo. Total ahora puedo decir que no creo en Dios sin que me pongan en penitencia.

a veces salto


La intrepidez que falta es un pique sobre la actitud que a algunos les sobra. No está guardada, la han corrompido. Las turbaciones propias funcionan como el andamiaje del deseo ajeno. Ver un más allá que no existe es buscar congelándose en tiempos, un no presente donde hay miedo de perder lo que aun no se tiene. Ordenar cajones no es sepultar a los propios cuerpos, es cuestión de sincerarse frente a las superficies que no reflejan de manera idéntica. Colocarle discernimiento a las frases empezadas es poner la cabeza sobre los hombros. Tomemos a las mayúsculas por los pies y tal vez ni haga falta poner un punto para terminar con algo…Se puede hacer de sí un continuum sin fin.


La escritura autobiográfica provoca quedarse en carne viva hasta impresionarse de uno mismo.

15 step

Pensó que estaba lloviendo. Se equivocó. Eran las veces que había escupido hacia arriba.

estos días funcionan como la excusa perfecta para subir algo que escribimos con O.b. hace casi un año atrás...

Ahora que se vino el viento los pezones erizados después de un golpe de calor son parte del mismo placer que uno imagina. Hay que jugar a que el mundo es un punzón.
Y será que los pezones, como cualquier parte que tiene un centro, son de lo más sensibles. Si existiera el libro con las instrucciones acerca de cómo tocarlos, no serían tantas las mujeres con nudos en el estómago. La disolución de un nódulo es la boca, sáquenme las glándulas mamarias. Quiero ser imán por mi cuerpo y llegarme a los extremos. Yo sola quiero ser el plato de esta noche que me sé de punta a punta.
Tendríamos que jugar más con la boca, mucho más. Que deje escapar un pedazo de viento y nos toque la piel levantándonos todo el cuerpo. Y la saliva. Dejar que nos roce con todas las glándulas capaces de producir. Porque si algo está bueno y es húmedo, es infinitas veces bueno.La saliva como un cicatrizante, cuando no es de otro si no cuando es de ese otro.
Un fluir de frutillas que se pasan de boca en boca. Que como burbujas y como peces se mueven en nuestras lenguas. Intercambiar sabores, dar placer, compartir algún que otro sentir.Es un llevar y un traer de goce. De la punta de los pies a la punta de la cabeza. El roce invita a la fricción, que se eternice y no se desgaste. Me entrego a lo más hondo de estos cuerpos que no paran de encontrarse y juntos mutan en intenso movimiento. Prolongarlo, disfrutarlo, y más.
Y me unto evaporada por las sombras. Un rocío interno de fondos otoñales, la sequía de las agujas cuando dan la vuelta y marcan cosas, esa soy yo, cuando vos con tus dedos lo único que dejas es tiempo.No me alcanzan las maneras, pido deslizamiento corporal sobre la cama. Peguemos la creación del hombre sobre nuestro peso, hay mucho y poco es el orden. Deberíamos jugar a los almohadonazos y desplumarnos todos. Para que enredados en este mar de pies, de flujos que se cruzan…estrellarse en la más espectacular de las hogueras.
Porque no supimos buscar mejores excusas que este clima extraño para estar tan piel contra piel, en un invierno primaveral que nos tiñe los labios de verde y nos destapa, y nos desnuda, desvergonzada apología del desvestirse, de un ponerse y sacarse trapos.

lados

Repentinamente sintió la necesidad de estar acompañada. Nunca pudo con los espacios en blanco, necesita taparlos de alguna manera. Miró al teléfono de reojo. Pensó que no era lo indicado. No quería llamar a Martín. Bueno, sí, quería. Agradecía haber borrado su teléfono. Operación un tanto inútil porque tenía tatuados esos números en el lóbulo frontal.
Sabía que si lo hacía después iba a sentirse peor. Martín sabe cómo rechazar a una mujer. Concluyó que no debía llamarlo. Tomó el teléfono y escaneó la lista de contactos con los ojos. Hizo una pausa en Esteban. Sabía que marcar su número podía llegar a generarle malos entendidos a futuro. No le importó. Entre un no de Martín y tener que explicarse ante Esteban...Nadie pide permiso para lastimar. Apretó los botones. Escuchó el tono unas diez veces. Le sorprendió que nadie respondiera. Esteban no solía acostarse temprano.

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Esteban cenaba junto a un amigo cuando empezó a sonar su teléfono. Miró la pantalla y anunció:

E- Es Irene.
A- No la atiendas.
E- Ni siquiera se me ocurrió. Debe estar necesitando piernas…

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Cuando Martín se encuentra con tiempo de sobra piensa en Irene. Sólo cuando tiene tiempo de más. Ella aparece y desaparece de su vida, a veces alguien la invoca, otras es ella la que se acerca. A pesar de que hay momentos en los que quisiera llamarla, no lo hace porque la aprecia demasiado como para lastimarla.


a ese nombre ni lo nombres

En el fondo hay una grieta que termina dejando vacíos difíciles de llenar.

Desde su niñez Irene se había encargado de bautizar bajo algún nombre a todo aquel objeto o sujeto que existiese en su entorno. Una lista sinfín de personajes que interpretaba frente a algún espejo, amigos invisibles, mascotas y juguetes, habían sido víctimas de su afán de nombrar.

En el último tiempo se había dedicado a reflexionar acerca de su persona. Esta vez, lo hacía debajo de la ducha caliente. Apoyada contra los azulejos y con la cabeza hacia abajo, como si ésta le pesara, pensó: Martín no es el nombre del hombre que quiero. Martín es el nombre bajo el cual sintetizo a mis ausencias.

lo no hecho

El plano secuencia del deseo nunca cumplido. Cuenta pendiente si aun se pretende. En ocasiones, el sinónimo de lo no dicho. La consecuencia ante impedimentos externos o internos. El resultado de trabas en lo subjetivo y lo no dado en lo objetivo. Ningún efecto si no están dadas las condiciones. Un monólogo si no se comparte. La voz en off de la cabeza. Un universo por conocer. El antónimo de lo consumado. Una pregunta con múltiples respuestas. Un desenlace con varias posibilidades. Alguna serie de especulaciones infinitas. Aquel mensaje que se lee entre líneas. La duda ante lo que podría haber sido. La parte que antecede a los sucesos. El aborto de una acción. La congelación de los cuerpos. El silencio propio y ajeno. Un verbo en pretérito pluscuamperfecto. Lo contrario del movimiento.

lo no dicho

A las chicas post...por soportar mis constantes quejas.

Paso junto a paso intentando escapar del ruido de afuera, del invierno que se entromete. Busco acomodar palabras porque las frases de mi mente subyacen en caracteres desordenados a cualquier mutación del tiempo. Espacialmente caótica, queriendo ser clara para los que intentan descifrarme ¿Y el revés? Al otro lo veo configurado en códigos que intentan develarse. Fui académicamente entrenada para entender los significados denotativos, pero a los cuerpos los leo distinto. No es cuestión de interpretar al otro, los sonidos son equívocos si la compresión está mediada por el esfuerzo. Buscando hacer de las cosas un tema claro es desnudarse y quedar piel contra piel, dejando las estructuras a la intemperie. Los ojos desteñidos al ras del suelo, la dificultad ante el desahogo en las mil maneras que presenta la impotencia. No voy a anhelar desde el resentimiento, como las cachetadas que pegaría, como cuando estoy frente a ciertos objetos y sólo pienso en incendiarlos, como cuando creo que para que algo nuevo surja sólo es cuestión de cumplir con los lutos no hechos, con los finales que – aún no anhelados- logro provocar. Despegarme de la ficción y de eso. Darle oportunidad a aquello que invento, no olvidarme de ser siempre lo que quiero, lo que elijo y lo que pretendo. Aceptar la incomodidad como paso previo es dejarse ver. Que las cosas fluyan no es un acuerdo, es simplemente funcionar naturalmente. Y cuando no es, es porque no debe ser. Soy una entera construcción forzada cuando la realidad me supera, la misma negación de lo verdadero cuando no me satisface lo que hay. Porque al fin y al cabo, todos y cada uno no somos más que eso…un puñado de deseos. Y para que se concreten –al revés que en los cumpleaños- lo que hay que hacer es verbalizarlos.

Ir hasta el extremo es quedarse sin lugar


Por Roberto Juarroz


Ir hasta el extremo es quedarse sin lugar,
porque el extremo no es un lugar,
y quien fue al extremo
no puede ya retroceder.
Ir hasta el extremo consiste precisamente
en hallar la imposibilidad del regreso.
O quizá tan sólo
La imposibilidad.
Y lo imposible no necesita lugar.
“…he llegado a la conclusión de que aquel que no encuentra todo el universo encerrado en las calles de su ciudad, no encontrará una calle original en ninguna de las ciudades del mundo. Y no las encontrará, porque el ciego en Buenos Aires es ciego en Madrid o Calcuta…”

Roberto Arlt, Aguafuertes porteñas